"No miris" nos recuerda que quizá no estamos tan lejos de las zonas más oscuras del ser humano.
(José Carlos Muñoz, En Platea)
El Teatre La Biblioteca de Barcelona acoge No miris, el espectáculo basado en hechos reales de Cultura i Conflicte, en coproducción con el Teatre de l’Aurora y dirigido por Joan Arqué. Pep Cruz, Marta Marco, Gemma Martínez y Erol Ileri dan vida a la historia de Verónica Estay Stange, hija de padres represaliados y sobrina de un represor de la dictadura chilena.
No miris es la culminación de un proceso documental iniciado en 2023 por el equipo de investigación de Cultura i Conflicte. El trabajo de investigación se centra en la historia de Verónica Estay Stange, que fue profesora de semiótica de la memoria en la Universidad de París, hija de padres duramente represaliados durante la dictadura de Pinochet y, al mismo tiempo, sobrina de Miguel Estay, alias El Fanta, represor y torturador considerado el gran traidor de la historia de Chile. El resultado de este proceso es un trabajo multidisciplinar que se estrenó en julio de 2026 en el marco del Festival Grec de Barcelona.
La obra se centra en la gran contradicción que atraviesa la vida de la protagonista y en su obstinación por poner palabras a los silencios que han perseguido durante años su historia familiar. Silencios que se configuran como parte fundamental en la construcción del relato y que dejan un espacio deliberadamente vacío en la memoria individual y colectiva.
La dramatización de una conferencia de la propia Verónica Estay Stange nos presenta el término posmemoria como conceptualización de los traumas que heredamos de generaciones pasadas. ¿Se puede transmitir el trauma a través de las generaciones? ¿El paso del tiempo nos libera completamente de las señales que llevan en la piel nuestros antepasados? ¿Somos herederos de la maldad de quienes nos preceden?
No miris navega en un mar de líneas rojas y de cuestionamientos profundos que dejan al espectador en un terreno incómodo, donde las certezas y los fundamentos morales se desdibujan y el silencio vuelve a tomar protagonismo como única respuesta inmediata. El espectáculo es un documental teatralizado que presenta casos reales y conmovedores que nos empujan directamente a la reflexión, y confrontan, de manera dolorosa, nuestros ideales más arraigados.
El punto álgido de esta incomodidad y dureza llega de la mano de un simple juego. De repente, cada una de las figuras de un tablero de ajedrez nos interpela y nos pide que tomemos partido. ¿Qué figura serías? ¿El rey, al que todos protegen con su vida? ¿La reina, todopoderosa? ¿El peón, que da su vida por la colectividad? ¿La nobleza del pueblo o la seguridad que proporciona el poder? «Las piezas no pueden elegir, hay unas normas…»
Esta incomodidad y reflexión intencionada la experimenta el espectador gracias también a las magníficas interpretaciones de todo el elenco.
Es deslumbrante la sublime actuación y presencia escénica de Pep Cruz. Su autenticidad es desbordante; la versatilidad y la verdad de los diferentes papeles que interpreta hacen que empatices, sin darte cuenta, con los terribles testimonios que encarna. Marta Marco, por su parte, está especialmente brillante sosteniendo el peso de una historia desgarradora con una serenidad y una madurez magníficas. Es fácil acompañarla en su viaje de búsqueda e investigación, y transitar con ella por la rabia, la frustración y las contradicciones que vive durante el proceso.
Por su parte, Gemma Martínez hace de conector perfecto entre dos partes. Su personaje navega entre sentimientos muy profundos y contradictorios, y lo hace con una gran solvencia interpretativa. Completa el elenco Erol Ileri, que, dirigiéndose a menudo al público con la palabra y la mirada, rompe la cuarta pared y conduce con mucho rigor esta obra de teatro documental.
En la dirección, cabe destacar el trabajo de Joan Arqué al construir una puesta en escena sobria y precisa, al servicio de un relato que requiere espacio para respirar e interpelar al espectador. Una recreación naturalista y práctica de las diferentes situaciones que suceden para la construcción de la historia. En esta línea, la escenografía de Víctor Peralta encuentra soluciones estéticas y pragmáticas a las diferentes configuraciones escénicas, transportando al espectador de manera natural a los diferentes escenarios.
Por su parte, el diseño sonoro —de Marc Jodar— es absolutamente magnífico. Juega un papel fundamental en la construcción de una atmósfera de incomodidad y tensión, al mismo tiempo que recrea de forma precisa sonidos más descriptivos. La iluminación —obra de Toni Ubach— acentúa los momentos de mayor dureza y trascendencia, da fuerza a los silencios y crea un diseño lumínico al servicio de la dramaturgia. Un protagonismo especial tienen los audiovisuales —obra de Erol Ileri—, que incorporan entrevistas y testimonios reales que amplían el relato más allá del escenario. Su presencia refuerza el carácter documental de la obra y establece un diálogo constante entre lo que sucede en escena y las voces de las personas reales que forman parte de esta historia.
Toda la parte técnica está dispuesta con una gran precisión, sin artificios innecesarios, dejando que sean las palabras, los testimonios y los dilemas morales planteados los que ocupen el centro de la escena. Una obra que ofrece al espectador una experiencia completa, combinando el audiovisual, el podcast y el protagonismo del sonido con la puesta en escena teatral.
Casi cincuenta años después de las dictaduras vividas en Chile, España y tantos otros países, cuando podría parecer que la represión gubernamental era cosa del pasado, No miris nos recuerda que quizá no estamos tan lejos de las zonas más oscuras del ser humano. La frustración, el resentimiento o el miedo pueden convertirse en terreno fértil para la intolerancia y la violencia, la vulneración de derechos fundamentales en nombre de la seguridad y la libertad. Explorar estas zonas grises nos obliga a mirarnos de cerca y a preguntarnos hasta qué punto nosotros mismos podríamos llegar a ser cómplices del horror. Quizá, al final, el silencio de quien no quiere mirar también sea una forma de participar en él.
Crítica realizada por José Carlos Muños Lasala y publicada en En platea el 02/10/2026.