Mi querido criminal. La Cava de Olite acoge ‘No mires’, obra que pre­tende lle­var­nos al límite y hacer que nos pre­gun­te­mos si se puede que­rer a un mons­truo. 

25/07/2026

(A.Irisarri, Diario de noticias)

Toda obra de tea­tro tiene detrás una inten­ción. La de No mires es, pre­ci­sa­mente, vol­ver la vista, escar­bar y hacerse las pre­gun­tas incó­mo­das, esas que nadie quiere con­tes­tar, y que a veces sim­ple­mente no tie­nen res­puesta. La obra de tea­tro, pro­du­cida por la dra­ma­tur­gia Cul­tura i Con­flicte, pasa hoy a las diez de la noche por el esce­na­rio de la Cava de Olite den­tro del ciclo de tea­tro noc­turno. Traerá la his­to­ria de Camila y Veró­nica Estay, dos pri­mas que se cono­cie­ron ya de mayo­res y lle­va­ron, sin saberlo, una vida para­lela. Una, Veró­nica, como niña del exi­lio, nacida en México, adonde sus padres huye­ron tras la lle­gada al poder del dic­ta­dor chi­leno Augusto Pino­chet. La otra, Camila, como hija del exmi­li­tante comu­nista Miguel Estay, el Fanta, cau­tivo pri­mero y con­ver­tido des­pués en un con­ven­cido repre­sor al ser­vi­cio del régi­men, alguien tan cono­cido o más de lo que pudo ser aquí la sinies­tra figura de Billy el Niño. A las dos la his­to­ria fami­liar, llena de silen­cios y hue­cos en blanco, no les encaja. Con todas las cau­te­las se acer­can, miran, inves­ti­gan, pro­ce­san y, al final, si no com­pren­den, tra­tan de darle paz. Una his­to­ria límite tan com­pleja como cien­tos, miles de his­to­rias fami­lia­res, donde las cosas no son ni blanco ni negro.

La obra tiene el sello de sus padres, el direc­tor Joan Arqué Solà y la perio­dista Teresa Turiera-puigbò Ber­gadà. Es tea­tro docu­men­tado: his­to­rias basa­das en hechos rea­les, minu­cio­sa­mente docu­men­ta­das, muy fie­les a la rea­li­dad, pero en las se per­mi­ten “licen­cias a favor de las leyes dra­má­ti­cas”, como explica el direc­tor. Esto es, fun­da­men­tal­mente, tea­tro. Pero un tea­tro bien suje­tado, con el rigor de una perio­dista que lleva treinta años con­tando his­to­rias en prensa y radio, y que ha pasado muchas horas con los pro­ta­go­nis­tas rea­les de esta his­to­ria. “No todo lo que verás será real, pero nada es men­tira”, se lee en el car­tel de pre­sen­ta­ción. “Noso­tros sabía­mos que esta his­to­ria es pode­rosa de por sí, ahora de lo que se tra­taba era de hacer un buen tea­tro con ella”, explica Arqué. Les ha salido “un thri­ller”, una obra que plan­tea pre­gun­tas escena a escena y va des­pla­zando dónde colo­cas la línea roja. Camila, hija del Fanta, abo­rrece los crí­me­nes de su padre. Pero, al mismo tiempo, es la per­sona a la que más quiere del mundo. ¿Esto, cómo lo juz­ga­mos? ¿Se puede juz­gar? ¿Quié­nes somos para hacerlo? “En esta his­to­ria cuando crees que algo está solu­cio­nado apa­rece algo nuevo”, explica Arqué, que dice que No mires nos habla de silen­cios fami­lia­res, de aque­llo que nunca se dice, de los casos más oscu­ros y de “qué hace­mos con el amor, dónde colo­ca­mos la línea roja”. “Yo lo pri­mero que pienso es que todo esto es muy com­plejo. Ojalá no me encuen­tre nunca en una situa­ción así. Lo que hemos que­rido es que las ver­da­des abso­lu­tas se tam­ba­leen”, reco­noce.

Hoy, en tiem­pos de todo o nada, de blanco o negro, de bue­nos y malos, es una obra ati­nada. “Creo que hay que poner el acento en lo humano, que es muy amplio. Tene­mos que poder ver al otro. La his­to­ria nos ha ense­ñado que el mani­queísmo, el blanco o negro, no nos lleva a buen puerto nunca”.

Lo van a hacer con un mon­taje bas­tante plás­tico, obra de Marga Puig, de esos que entran por el ojo con sen­ci­llez. No es la pri­mera vez que visi­tan la Cava, donde estu­vie­ron con la obra Moríos, acerca del eda­dismo.

“La Cava es un sitio que ape­tece visi­tar, donde quie­res estar. Tiene auten­ti­ci­dad, per­so­na­li­dad, ves las apues­tas que hacen y quie­res estar ahí. Aparte de la belleza del lugar y la fuerza de la pro­gra­ma­ción, claro”, explica Arqué. Reco­noce estar muy satis­fe­cho con la aco­gida de la obra. “Estoy con­ten­tí­simo, la his­to­ria sabía­mos que iba a fun­cio­nar por­que impacta pero se tra­taba de ser­virla bien. Ha tenido más éxito del que espe­rá­ba­mos”. Ahora esta­rán cua­tro sema­nas en Bar­ce­lona y luego, del 22 de octu­bre al 1 de noviem­bre, en el Tea­tro de la Aba­día de Madrid. La idea, tam­bién, es salir al extran­jero.

Artículo de A.Irisarri publicado en Diario de noticias el 25/07/2026